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Cuidados, prevención y educación
Encontrá recursos para acompañar, poner límites saludables y ayudar a chicas y chicos a transitar el mundo en línea de forma segura.
LA NUEVA REALIDAD HÍBRIDACiudadanía digital: el rol de los adultos
Cómo prevenir, detectar y abordar los riesgos en línea
Así como Internet abre puertas a la creatividad y al aprendizaje, también puede exponer a niñas, niños y adolescentes a situaciones que dañan su bienestar emocional, su seguridad y sus derechos. En las pantallas pueden encontrarse con contenido que no quieren ver o no están preparados para comprender (riesgos de contenido), y también con personas que se hacen pasar por quienes no son para manipular, acosar o lastimar (riesgos de conducta y contacto).
A esto se suma que, muchas veces, son sus propios pares quienes ejercen conductas inapropiadas o dañinas (presión para enviar imágenes íntimas, difusión de fotos sin consentimiento, ciberbullying, etc.).
Conocer estos peligros, entender cómo se presentan y saber qué hacer ante ellos, es la mejor forma de acompañarlos: con información clara, confianza, escucha activa y un rol adulto presente que cuide sin invadir y proteja sin asustar.
Cuando están en línea, niñas, niños y adolescentes pueden quedar expuestos de forma accidental o intencional a contenidos peligrosos no adecuados para su edad ni desarrollo emocional. Pueden “cruzarse”, a veces sin buscarla expresamente, con información falsa, ideas poco saludables, pornografía, material de abuso sexual infantil o escenas de violencia explícita, que los pueden asustar, confundir, angustiar, enojar, presionar o poner en contacto con mensajes y prácticas que no están en condiciones de comprender.
Ver más ¿Qué es la exposición a contenidos inadecuados?
¿Cómo prevenir?
La clave es acompañar, orientar y crear condiciones para que chicas y chicos no lleguen a contenidos que no son para su edad. Es un trabajo cotidiano que se construye junto a ellos. Algunas claves:
- Fomentar pensamiento crítico sobre lo que ven en redes y plataformas. Acompañarlos a dudar, preguntar y analizar si algo es real y confiable reduce mucho el impacto de contenidos dañinos. Ver Bienestar Digital.
- Configurar seguridad y privacidad en apps y dispositivos. Ver Guía de Seguridad Digital.
- No todos los espacios digitales son adecuados para todas las edades, limitar el acceso según edad y nivel de madurez. Acordar juntos qué plataformas se pueden usar. Ver Acordamos Reglas.
- Acompañar y conversar mientras navegan o consumen contenido.
- Actualizar bloqueos y controles parentales con regularidad. Las plataformas cambian seguido, por eso revisar las configuraciones evita accesos inesperados a contenidos dañinos. Ver Controles parentales.
¿Cómo detectar?
Es posible prestar atención a algunas señales que pueden indicar que estuvieron expuestos a contenido nocivo, especialmente si aparecen de forma repentina o sin motivos claros:
- Cambios de humor repentinos y sentimientos de tristeza, miedo e irritabilidad. Pueden ser reacciones a algo que vieron y no pudieron procesar solos.
- Pesadillas o miedo a estar solo o sola. A veces, un video o imagen puede quedar dando vueltas en su cabeza y afectar su descanso o su sensación de seguridad.
- Ansiedad al usar ciertas apps o al ver determinados videos. Evitar una plataforma o sentirse tenso al abrirla puede indicar que allí ocurrió algo que los perturbó.
- Comentarios preocupantes sobre su cuerpo, comida, muerte o violencia. Suelen aparecer después de ver contenido inapropiado que los confundió o los hizo sentir mal.
- Búsquedas que sorprenden o preocupan. Consultas extrañas o que no corresponden a su edad pueden ser una señal de exposición a material que no entendieron.
- Normalización de insultos, agresión o discriminación. Si repiten frases hirientes o minimizan la violencia, quizás estuvieron en contacto con espacios tóxicos.
- Compartir memes o chistes hirientes, o contenido no adecuado para su edad. A veces viralizan cosas sin dimensionar el daño que pueden causar o sin entender realmente lo que están replicando.
¿Qué hacer?
Cuando ya estuvieron expuestos a contenido nocivo, es fundamental ofrecer contención y actuar para evitar que vuelva a ocurrir:
- Mantener la calma y habilitar el diálogo:
- Evitar reaccionar con enojo, pánico o impulsividad.
- No quitar el dispositivo: puede profundizar el aislamiento, eliminar un canal de apoyo y desalentar que vuelvan a contarte lo que ocurre.
- Tomarse unos minutos para estar en una disposición calma antes de hablar.
- Agradecer que hayan recurrido a nosotros y reforzar que hicieron lo correcto al contarlo.
- Hacer preguntas abiertas para comprender la situación sin juzgar ni culpar: “¿Qué pasó? ¿Cómo te hizo sentir? ¿Cuándo pasó?”
- Recordarles que no es su culpa haberlo visto o recibido.
- Bloquear, reportar y ajustar configuraciones de seguridad.
- Buscar apoyo profesional si afectó su bienestar emocional.
- Acompañar es la mejor forma de proteger: cuando confían en que serán escuchados, piden ayuda a tiempo.
- En caso de que sea un caso grave, consultar en Necesito Ayuda.
Además de lo que niñas, niños y adolescentes pueden ver en Internet, también existen riesgos vinculados a lo que hacen en línea. En muchos casos, las plataformas digitales facilitan que se generen o compartan acciones dañinas sin que quienes participan dimensionen el impacto real que producen en otras personas.
Estos riesgos aparecen cuando, por curiosidad, presión del grupo, búsqueda de pertenencia o falta de acompañamiento adulto, pueden quedar atrapados en apuestas en línea, agresiones digitales (ciberbullying), entrar en contacto con adultos que buscan aprovecharse (grooming), ser víctimas de chantaje con imágenes íntimas (sextorsión), confiar en perfiles falsos o “amigos virtuales” impulsados por IA, compartir o reenviar contenido íntimo propio o de otras personas sin consentimiento, real o simulado (deepfakes, videos falsos) con inteligencia artificial generativa.
todos estos casos, el daño trasciende la pantalla y puede afectar su salud emocional, autoestima, seguridad y reputación, incluso a largo plazo. El objetivo del acompañamiento adulto debe ser prevenir, detectar señales a tiempo y ofrecer una red de cuidado y diálogo donde las chicas y los chicos sepan que siempre pueden pedir ayuda.
El impacto del contenido inadecuado
¿Cómo hablar de los riesgos en línea?
La herramienta de prevención más importante con la que cuentan madres, padres y personas cuidadoras es la comunicación abierta, frecuente y acorde a la edad.
Estas conversaciones deberían empezar en la primera infancia, incluso antes de que niñas y niños usen Internet de forma autónoma, y continuar en la adolescencia. No se trata de “una gran charla” única, sino de muchas charlas cortas, que se ajustan a lo que van viviendo y sintiendo.
El objetivo es acompañarlos para que desarrollen:
- Pensamiento crítico frente a lo que ven y les piden en línea.
- Habilidades de rechazo: poder decir y escuchar “no” sin culpa.
- Habilidades sociales y emocionales: reconocer lo que sienten y pedir ayuda.
- Habilidades de resolución de problemas: saber qué opciones tienen cuando algo les incomoda.
- Relaciones sanas y empáticas, tanto en línea como fuera de línea.
Un eje central es la confianza: que sepan que, si algo sale mal o ven algo que no entienden (por ejemplo, contenido sexual o pedidos de fotos), pueden contarlo sin miedo a ser castigados ni juzgados.
A veces cuesta iniciar estos diálogos –en la primera infancia por no saber “cómo empezar” y en la adolescencia por la incomodidad del tema–, por eso proponemos preguntas disparadoras por rango de edad. Pueden usarse en distintos momentos (juegos, viajes, comidas, paseos) para ir abriendo conversaciones sobre lo que hacen y ven en Internet.
A medida que crecen, sus comunidades digitales se vuelven más complejas: amistades de la escuela, personas conocidas en juegos, seguidores desconocidos. Por eso estas charlas deben sostenerse en el tiempo y actualizarse según sus experiencias.
En esta etapa, las conversaciones se centran en establecer las reglas básicas de seguridad, seleccionar el consumo de contenido y la importancia de pedir ayuda. El objetivo es desarrollar los "superpoderes de exploradores": explorar con cuidado, cuidar los datos, ser amable y pedir ayuda.
Preguntas disparadoras
A esta edad, niñas, niños y preadolescentes suelen usar Internet con más autonomía, tener su propio dispositivo y empezar a chatear en juegos o redes. Las preguntas apuntan a entender con quién interactúan, cómo se sienten y cómo ponen límites.
Preguntas disparadoras
En la adolescencia suele haber mucha más autonomía y privacidad digital. Aparecen temas como apuestas en línea, sexting, sextorsión, ciberbullying, contenidos violentos o sexualizados e IA generativa. Las conversaciones se enfocan en consentimiento, consecuencias, pensamiento crítico y apoyo emocional, evitando el juicio moralizante.