Redes sociales y transmisiones en vivo

Las redes y los lives forman parte del mundo social de chicas y chicos: allí muestran quiénes son, buscan pertenecer y exploran sus intereses. Pero la exposición permanente, las interacciones con desconocidos y la presión por ser “aprobados” pueden generar riesgos que necesitan acompañamiento adulto, en especial, si son usados antes de las edades recomendadas por cada plataforma.

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¿Cómo prevenir?

Acompañar su llegada a las redes y a los vivos es clave para que puedan usarlos de manera segura. Crear acuerdos claros y hablar de lo que pasa en estos espacios ayuda a reducir situaciones de riesgo y dar el ejemplo evitando el sharenting:

  • Acordar qué redes pueden usar y desde qué edad. Si bien la mayoría exige una edad mínima de 13 años, la falsificación de la fecha de nacimiento es común.
  • Estar presentes en sus primeras experiencias en línea: redes, juegos con chat, transmisiones.
  • Configurar privacidad estricta en todas las redes y revisarlas con frecuencia. Según la edad, si la cuenta es pública, acompañar el uso de listas como “Mejores amigos” o audiencias más reducidas. Ver Guía de Seguridad Digital.
  • Charlar sobre qué publicar: pensar en quién puede verlo, compartir solo lo que no genere vergüenza o inconvenientes si se viraliza. Ayudar a los niños a comprender que lo que publican en línea puede afectar la vida fuera de línea. Si un comentario o imagen no es apropiado fuera de línea, tampoco lo es en línea
  • Conversar sobre qué es cuidar la imagen propia y del grupo. Preguntar: “¿Te sentirías cómodo si esta foto se ve en tu escuela, o en tu familia?”
  • Desalentar publicaciones en situaciones de vulnerabilidad (por ejemplo, llorando).
  • Supervisar transmisiones en vivo y limitar quién puede ver, comentar o sumarse.
  • Recordarles que nada desaparece totalmente en Internet y puede quedar allí para siempre: cualquier contenido puede grabarse o reenviarse.
  • Acordar juntos qué se publica y qué no conviene publicar nunca. Ver Acordamos Reglas.
  • Enseñar a bloquear, anular y a frenar contactos incómodos o insistentes.
  • Como adultos también tenemos que dar el ejemplo y hacer publicaciones de ellos de manera responsable. Antes de publicar material en redes sobre ellos (sharenting) pensar si esa foto expone, incomoda o construye una huella digital que después los pueda perjudicar. Pedir permiso cuando sea posible.
  • Impulsar actividades fuera de las pantallas: hobbies, deportes y encuentros presenciales refuerzan la autoestima y reducen la centralidad de las redes.

¿Cómo detectar señales de alerta?

Observar cómo se sienten y cómo cambian sus hábitos cuando usan redes o participan en transmisiones permite identificar a tiempo si algo los está incomodando o afectando su bienestar.

  • Cambios de humor al usar redes, como nerviosismo, irritabilidad o tristeza repentina.
  • Hipervigilancia de lo que pasa en el celular, ansiedad ante notificaciones, esconder la pantalla o borrar conversaciones.
  • Detectar comentarios despectivos sobre sí mismos que afectan su autoestima y la percepción de la autoimagen, incentivados por la exposición continua a estándares irreales de belleza y éxito.
  • Participación obsesiva: necesidad de publicar todo o medir su valor por los “likes” que reciben.
  • Desinterés por su entorno: menos juego presencial, menos amigos, menos interés por la escuela, menos sueño.
  • Incidencias en transmisiones en vivo: mensajes sexuales, audiencias desconocidas, pedidos invasivos.

¿Qué hacer?

El primer paso es entender qué pasó y acompañarlos.

  • Mantener la calma y habilitar el diálogo:
    • Evitar reaccionar con enojo, pánico o impulsividad.
    • No quitar el dispositivo: puede profundizar el aislamiento, eliminar un canal de apoyo y desalentar que vuelvan a contarte lo que ocurre.
    • Tomarse unos minutos para estar en una disposición calma antes de hablar.
    • Agradecer que hayan recurrido a nosotros y reforzar que hicieron lo correcto al contarlo.
    • Hacer preguntas abiertas para comprender la situación sin juzgar ni culpar: “¿Qué pasó? ¿Cómo te hizo sentir? ¿Cuándo empezó?”.
  • Bloquear y denunciar perfiles ofensivos o peligrosos, junto a una persona adulta.
  • En los casos que sea necesario, documentar correctamente:
    • Guardar mensajes, usuarios, plataformas y fechas.
    • Realizar capturas de pantalla (screenshot) de todo.
    • Copiar la URL (enlace) del perfil o chat cuando la plataforma lo permita. Normalmente, puede verse en la barra de direcciones de la parte superior de la página si se usa una computadora de escritorio, portátil o tableta.
    • En WhatsApp, ir a la conversación (tres puntitos → Más “Exportar chat”). Se creará un archivo .zip para enviar a otro contacto.
    • Bloquear al agresor solo cuando la evidencia esté resguardada en otro dispositivo.
  • Evitar interactuar con quien acosa o presiona para evitar que borre pruebas.
  • Consultar los canales oficiales de denuncia para los casos que lo amerite.
  • Reforzar la idea de que pedir ayuda nunca es meterse en problemas, es una forma de cuidado.
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