Juegos en línea

Los videojuegos en línea son espacios de juego y entornos sociales donde niñas, niños y adolescentes se divierten, aprenden, crean y hacen amistades. Pero también pueden encontrarse con situaciones que los incomoden o los pongan en riesgo: contacto con desconocidos, presiones, grooming, acoso y uso compulsivo o problemático. El acompañamiento adulto es clave para que puedan jugar con tranquilidad y pedir ayuda cuando algo no está bien.

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¿Cómo prevenir?

El acompañamiento cotidiano es clave para que el juego en línea sea una experiencia segura. Hablar, acordar reglas y comprender cómo funcionan las plataformas ayuda a reducir riesgos antes de que aparezcan:

  • Tener conversaciones con chicas y chicos sobre a qué juegan en línea, con quién interactúan y qué ocurre en las plataformas, si incluyen chats privados y otro tipo de propuestas. Mantener charlas abiertas ayuda a detectar señales de incomodidad o posibles situaciones de riesgo.
  • Explicarles la importancia de cuidar la privacidad y de no compartir datos personales, fotos, contraseñas, ubicación o información de cuentas dentro del juego o en chats privados.
  • Enseñar que un usuario puede “parecer” de su edad o simpático, pero no siempre es quien dice ser.
  • Reforzar la idea central: no solo es cuestión de “desconocidos”, sino de conductas de riesgo (insistencia, regalos, pedidos de fotos, presión para pasar a otra plataforma, secretos).
  • Recordar que muchas plataformas recolectan grandes volúmenes de datos de los usuarios y los pueden utilizar fuera de contexto y de maneras no previstas, aun sin nuestra autorización, lo que incrementa la vulnerabilidad.
  • Configurar la seguridad: activar herramientas como bloqueo y reporte de usuarios, chat restringido, control parental, perfiles privados y límites de edad, filtros para lenguaje ofensivo y contenido inapropiado. Ver Guía de Seguridad Digital.
  • Entender los “regalos” y las ofertas dentro de los juegos: explicar que pueden usarse para manipular, generar dependencia o iniciar una estrategia de captación.
  • Acordar límites saludables en el uso de tecnología para el entretenimiento: tiempos de juego y espacios apropiados para jugar (por ejemplo, dispositivos a la vista en edades tempranas). Ver Acordamos Reglas.
  • Conversar sobre las compras dentro del juego: ayudar a reconocer cuándo el juego empieza a girar alrededor del dinero y no del disfrute. Advertir sobre riesgos de compras impulsivas o accidentales, estafas y fraude al compartir datos de tarjetas.
  • Transmitirles que, si algo les genera miedo, incomodidad o malestar, siempre tienen que recurrir a un adulto.
  • Enseñarles a qué cosas deben prestarle atención y no minimizarlas: los comentarios hostiles, el acoso, la burla, la humillación, o las propuestas sexuales en juegos en línea son motivo suficiente para cortar la interacción y buscar apoyo.

¿Cómo detectar señales de alerta?

Prestar atención a cambios de conductas y estado emocional permite identificar a tiempo cuándo algo en el entorno del juego está generando malestar o situaciones de riesgo. Algunas señales son:

  • Nerviosismo o enojo cuando se les pide dejar de jugar.
  • Cambios en hábitos de sueño o cansancio por jugar de noche o a escondidas.
  • Aislamiento de familia y amigos, pérdida de interés por otras actividades.
  • Irritabilidad, hostilidad o cambios bruscos de humor luego de conectarse.
  • Ocultar la pantalla, cambiar de ventana rápido o usar el dispositivo en secreto.
  • Uso del celular en espacios privados para poder responder sin ser vistos.
  • Interacciones que pasan del juego a temas íntimos o personales.

¿Qué hacer?

Es fundamental ofrecer contención para que puedan contar lo que pasó y recibir orientación clara sobre los pasos a seguir:

  • Mantener la calma y habilitar el diálogo:
    • Evitar reaccionar con enojo, pánico o impulsividad.
    • No quitar el dispositivo: puede profundizar el aislamiento, eliminar un canal de apoyo y desalentar que vuelvan a contarte lo que ocurre.
    • Tomarse unos minutos para estar en una disposición calma antes de hablar.
    • Agradecer que hayan recurrido a nosotros y reforzar que hicieron lo correcto al contarlo.
    • Hacer preguntas abiertas para comprender la situación sin juzgar ni culpar: “¿Qué pasó? ¿Cómo te hizo sentir? ¿Cuándo empezó?”.
  • Si a través del juego en línea se da un caso de grooming, no enfrentar al agresor ni amenazarlo: puede borrar pruebas o volver con otra cuenta. Ver las recomendaciones de Grooming.
  • Recurrir a canales de denuncia si hubo acoso, amenazas o contacto de riesgo.
  • Si el problema está relacionado con el uso, acordar horarios y pausas: avisos de “15 minutos para apagar”, especialmente antes de dormir ayudan a la transición. Ver Acordamos Reglas.
  • Impulsar hobbies, actividades físicas y encuentros con amigos fuera de pantallas. Ver Bienestar digital.
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