Grooming
El grooming sucede cuando una persona usa Internet (juegos, redes, chats) para acercarse a un niño, niña o adolescente y ganarse su confianza con la intención de llevar la relación a algo sexual (pedir fotos, hablar de sexo, forzar una videollamada, extorsionar o buscar un encuentro). Cuando estamos en Internet, no siempre sabemos quién está del otro lado de la pantalla.
Señales de alerta:
- Te dice cosas lindas, te presta mucha atención y parece haber muchas “coincidencias” (“sos especial”, “somos iguales”, “nunca conecté así con nadie”).
- Quiere hablar todo el tiempo, se enoja si no respondés o te busca por varias apps.
- Te ofrece cosas “gratis” para engancharte o para que sientas que le debés algo.
- Quiere privacidad, te pide que muevas la conversación a una app privada (como WhatsApp o Snapchat) y que no le cuentes a nadie lo que hablan.
- Te habla de sexo, te envía mensajes o imágenes íntimas o te pide que le envíes fotos tuyas.
- Te amenaza con difundir imágenes que ya le enviaste si no hacés lo que te pide.
- Tu instinto importa: si se siente raro, apurado o “demasiado bueno para ser verdad”, no lo ignores. Este punto conviene que vaya al final porque es más una conclusión
El grooming casi nunca empieza con una amenaza. Suele avanzar de a poco, ganando tu confianza de a poco. Conocer el patrón ayuda a detectarlo a tiempo:
Enganche: empieza con buena onda, atención, halagos, likes, regalos en juegos, etc. Toda la información que le compartas, la va a usar para acercarse a vos. Alerta: si te piden datos privados (dirección, escuela, teléfono, horarios de tus actividades, claves/códigos), fotos o comunicase en secreto, frená.
Confianza: busca volverse importante, te escribe todos los días, te pide contar cosas personales, te hace sentir que la relación es “única”.
Secreto y aislamiento (señal de alerta): te pide que no lo cuentes o que te vayas a un chat privado:
- “Pasemos a WhatsApp/Snap”
- “No le digas a nadie”
- “Nos van a juzgar”
Cruce hacia lo sexual: empieza con chistes, preguntas íntimas o contenido sexual, y después vienen pedidos:
- fotos “inocentes” que van subiendo de tono.
- videollamadas privadas.
- “mostrame”, “demostrame que confiás”.
Presión o amenaza: si hay culpa, chantaje o amenaza (“si no, lo muestro”), ya es grave. Si amenaza con difundir imágenes íntimas, es más grave aún.
Recordá: las relaciones sanas no se basan en secretos, amenazas ni presiones. Si alguien te pide hacer algo que te incomoda, pedí ayuda.
Tu seguridad es lo primero. Si sentís que una conversación está cruzando un límite o alguien te pide hacer algo que no querés:
- Cortá el contacto: no negocies ni respondas.
- Guardá la evidencia antes de bloquear. Aprendé el paso a paso de cómo hacerlo en Necesito Ayuda y en qué casos hay que denunciar en la fiscalía.
- Pedí ayuda a un adulto de confianza.
- Si necesitás remover las imágenes o videos que fueron tomados cuando eras menor de 18, podés usar Take It Down (NCMEC). Si querés más información sobre esta herramienta entrá a BAJALO YA y te explicamos cómo funciona.
- Ajustá la privacidad (quién puede ver, comentar, enviarte mensajes, etiquetarte). Ver Guía de Seguridad Digital.